Qué exige DAC7

DAC7 (la norma europea que obliga a las plataformas a informar sobre sus vendedores a las administraciones tributarias) pide un paquete de datos anual por vendedor:

  • Identidad: nombre, dirección, fecha de nacimiento y número fiscal.
  • Cuenta: el número bancario donde aterrizan los pagos.
  • Facturación: los ingresos por trimestre y las comisiones retenidas.

El umbral ronda las 30 operaciones o los 2.000 euros anuales. Por encima se informa, y la administración de tu país de residencia recibe el paquete.

Qué queda fuera

Los ingresos exclusivamente publicitarios quedan fuera, igual que las plataformas que solo procesan pagos: ahí la plataforma vende publicidad o mueve dinero, en lugar de intermediar tu venta. El contenido estandarizado que se vende a muchos compradores suele tratarse como venta de bienes. Las suscripciones y los encargos a medida entran de lleno.

¿Y los bancos?

En paralelo funciona el CRS (el intercambio mundial de datos bancarios): saldos y rendimientos de cuentas en el extranjero viajan automáticamente hacia la administración de tu residencia. Junto con DAC7 se forma una imagen más antigua que cualquier canal.

La consecuencia práctica

Es agradablemente sencilla: organiza las cosas para que las cifras comunicadas coincidan con tu declaración. Descarga los resúmenes cada mes, separa las comisiones de la facturación bruta y valora lo recibido en especie a precio de mercado.

Si queda algo pendiente de años anteriores, la vía ordenada pasa por regularizar antes de que la administración lo detecte: el camino de vuelta. La estructura corriente está en empieza aquí y las palancas en pagar menos impuestos.