Escalón 1: ingresos con una cuenta propia

Mientras las cantidades son moderadas basta con darse de alta como empresario individual en la KVK (la cámara de comercio neerlandesa). Una cuenta bancaria separada, los resúmenes de pagos descargados cada mes por fuente, y una reserva del 35 al 40 por ciento de cada ingreso: esa es toda la administración. Cómo montar esa cuenta está en cuentas en Ámsterdam.

Escalón 2: la sociedad, cuando el beneficio lo sostiene

A partir de unos 100.000 euros de beneficio anual la cuenta se inclina hacia una BV (la variante neerlandesa de la sociedad limitada). La sociedad paga un 19% de impuesto de sociedades sobre el beneficio hasta 200.000 euros y un 25,8% por encima. Tú figuras como DGA (el administrador que además es dueño de la sociedad) en su nómina, y lo que sobra sale como dividendo o sigue trabajando dentro.

El paso llega antes cuando pesan la responsabilidad, los acuerdos con marcas o los contratos internacionales. Las cifras están en pagar menos impuestos.

Escalón 3: la holding encima

Una segunda sociedad por encima de la primera guarda las participaciones. Los beneficios suben mediante la exención por participación libres de impuesto, el patrimonio queda separado del riesgo diario, y una venta futura del canal o de la marca ocurre limpiamente dentro de la estructura.

Escalón 4: salario, dividendo, préstamo

Tres vías llevan el dinero de la sociedad hasta ti, cada una con su tipo. El salario habitual tiene una referencia de 58.000 euros, con margen para ajustarlo. Un salario habitual más bajo acordado durante varios años con la administración tributaria, combinado con un préstamo de hasta €500.000 de tu propia BV, ahorra en la fase de crecimiento alrededor de €18.000 a €20.000 al año. El reparto está en la escalera del dinero.

El orden

  1. Cuenta, resúmenes, reserva.
  2. Medir el beneficio durante un año.
  3. Constituir BV y holding en una sola escritura.
  4. Fijar el salario y planificar el ritmo del dividendo.
  5. Poner el patrimonio a trabajar.

Si vienes de España, empieza por el camino desde España: ahí el orden decide lo que cuesta el impuesto de salida.